jueves, 3 de enero de 2013

DEFENSA DE SANTIAGO


A los que te dicen Santiasco
los comprendo y los perdono
porque no te conocen
Para conocerte no basta
con tu compañía esporádica
sino que hay que compartir tu lecho
y tantear tus encantos entre las sábanas
Saber que roncas por las noches
pero estás llena de dulzuras inauditas
Y me refiero a ti femeninamente
porque tu nombre a veces engaña
a los que piensan en un caballero de traje gris
que anda apurado constantemente
Eres una viuda alegre y juvenil
a pesar de tus años de juega y quebranto
mantienes dos pechos santos y serenos
a los que llaman Cristóbal y Lucía
Quien haya bebido de sus pezones
y haya visto el valle de tu vientre
desde sus cimas más profundas
no puede quedarse indiferente a ti

Yo te quería desde niño
cuando venía a visitarte
y me dejaba cautivar por tu sensualidad
de mujer de múltiples oficios
Surtidora de lo impensado
Hoy que vivo en tu espalda
entiendo que no te entiendan
Que reclamen por tu nube de tabaco
y tu ir y venir de taco alto
Que te consideren peligrosa
y demasiado ardiente en verano
Hasta se te culpa injustamente por prolífica
por morar entre la pobreza y la riqueza
saturada de hijos que te nombran
Pero quienes te viven
saben que siempre estás disponible
para tomarte esa última copa
para escuchar incluso
a los que no tienen voz
y dar un beso inquieto
cuando menos lo esperas
Para el amor y para el olvido
tendrás 24 horas abiertas tus puertas

Eres una dama agradecida
que ofrece cada día
una interesante conversación
Llena de ánimo para hacer algo nuevo
Tomas de la mano a quien seduces
y lo disfrazas con las ideas más bellas
para ir explorando palmo a palmo tu piel
descifrando la historia de un país
en cada esquina de tus piernas
Hay museos que adornan tus vestidos
Formas de arte que llevas tatuadas
como para subyugar a los más escépticos
Encajes modernos que hacen lucir aún mejor
tu íntima desnudez de ritmo nocturno y desvelado
Yo a veces me dejo guiar
por tus luces de constelaciones caídas a la tierra
Aprendo a hundirme en el pubis de tus parques
y balancear mi corazón de bicicleta
adentro de las arterias que te cubren
Cuántas veces te he sido infiel
y me he ido a vacacionar lejos de ti
pero ahí estás a mi regreso
esperándome impacientemente
Dispuesta a ensayar un renovado paso de baile
para que yo vuelva a morir
entremedio del mar de gente
Ese mar que a veces podrá negarte
pero sabes bien como también aman
esas caderas de cordillera
y tu canto que jamás se cansa.

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