viernes, 30 de septiembre de 2011

LA GRACIA DE SUFRIR



La gracia de sufrir está en rendirse
llevar con propiedad este traje de piel
sin importar lo bello que sea
o cuánto lo maltraten los años
o los recursos materiales
que a su disposición se tenga

no hay miedo que con humor y amor
no se le pueda hacer frente

¿Quien más
podría hallarle vuelta a las cosas
con su inteligencia
en este reino animal?

aprender a trepar los muros
como las hiedras
planear como las gaviotas
sobre acantilados que enseñan
sus colmillos afilados de piedra
escondiendo entre ellos los peces
del alimento más sabroso

si hasta el gusano intuye
a la mariposa que lleva adentro
y hace su capullo sintiendo
su transformación
porque la gracia de sufrir está en
aprovechar la oportunidad
de ver la vida de otra manera
para que una vez aceptada
y liberada la pena
trepar con más ganas
que la hiedra
y hacer piruetas más arriesgadas
y libres
que la gaviota

y cuando se es gusano aún
dar la mejor seda
para que al volverse mariposa
esas alas puedan brillar
más que las estrellas
y hacer huracanes con su batir
potente.


viernes, 16 de septiembre de 2011

LA TV Y EL RUN RUN



Trabajo hace veintisiete años como tramoyista en el canal y nunca antes había presenciado que pasara algo así. Estuve ahí cuando la Quequita le pegó en vivo la cachetada al Negro Peña, cuando el mago Ulo casi se asfixia haciendo un acto o cuando Piñellet era senador y lo funaron con una grabación telefónica.
Yo pensé que ya estaba curtido en las cosas extrañas que pasan en el mundo televisivo. Ese mundo que encandila a la gente, pero que de mágico tiene poco. Quizás porque uno se acostumbra a los gritos, las urgencias, los apuros y las personalidades infladas que parecieran alimentarse de aplausos.
No me olvidaré de esa gala del programa “el Super Talento”, del muchacho flaco con el número 59, que se paseaba con su guitarra eléctrica y se hacía llamar Galo, Galo Libre.
Llegó acompañado de un tipo chico y negro, con acento argentino. Se veía calmado pero incómodo, como que no quería estar ahí. No andaba con una vestimenta estrafalaria, ni estaba preocupado de maquillarse, como varios otros. Parecía observar el zoológico que había a su alrededor, como si él mismo proviniera de otro planeta. Los demás participantes se paseaban por el salón, mirándose con recelo, como si toda su existencia fuera a estar en juego en tan sólo un par de minutos y estuvieran rodeados de posibles rivales que se interponían entre ellos y el éxito.
El muchacho mientras esperaba cantó una canción, fue como si la balbuceara con su guitarra, pero eso bastó para que un grupo de personas se agrupara en torno a él. Resultaba hipnótico con su cadencia, como que a uno le daban ganas de entregarse a su música y se olvidaba de las cosas que estaba haciendo.
Sólo el primer llamado a escenario devolvió las cosas a su normalidad: el trajín acelerado de quienes trabajamos aquí, mezclado con la impaciencia tensa de los que aguardan su turno. Ahí estaban, el domador de perros corriendo detrás de un cachorro rebelde, los mimos fluorescentes molestando a otros participantes con flores imaginarias, el ventrílocuo insultando con su muñeco a la asistente de producción, todo ese circo doméstico y efímero en el que no hay espacio para escuchar, porque cada minuto cuenta y da la impresión de ser más valioso que afuera.
En mi ir y venir, pude ver que Galo estaba conversando con una muchacha vestida de odalisca que presentaría un show tragando sables y tirando fuego por la boca. Ella tenía un “ángel” especial también, hacía que uno la mirara con gracia, con inocencia, casi sin fijarse en que apenas estaba vestida. Al parecer, ella le preguntaba por sus canciones, pero la conversación no duró mucho, ya que el representante del muchacho apareció despotricando contra el canal porque no había podido hablar con el animador como él quería.
Seguí organizando las luces, que son mi especialidad, para que estuviera todo funcionando sin problemas durante el show.
Al volver a pasar entre los concursante noté que Galo estaba irritado, alegándole fuera de sí a uno de los asistentes de producción. Le pregunté a un compañero que había pasado y me contó que su guitarra se había desvanecido. Se la dejó al chicoco argentino mientras iba al baño y al regresar ya no estaba, porque éste ni se preocupó de cuidarla. ¿Cómo podía desaparecer una guitarra sin que nadie la viera?
Vino su turno y lo llamaron al escenario. Aunque en un comienzo no quería salir porque seguía preocupado por la guitarra extraviada, al final lo hizo y se presentó como cantautor, reclamándole al jurado por su guitarra. Los tres miembros del jurado quedaron marcando ocupado cuando el muchacho no quiso hacer su show. Un asesor del productor quiso tratar de salvar la situación en vivo, llevándole otra guitarra, pero él la rechazó diciendo que sólo se presentaría con su guitarra Alicia.
De los famosillos que componen el jurado, al actor de teleseries y al crítico de farándula, les molestó su actitud, pero la bailarina clásica vio algo en él que hizo que le pidiera con amabilidad que por favor cantara sin la guitarra. Sus compañeros del jurado la miraron como si estuviera loca e hicieron sonar sus chicharras antes de que el muchacho pudiera siquiera empezar a cantar. Sin embargo, Galo no les hizo caso y entonó un canto desgarrador que parecía provenir de algún lugar oculto de su alma, era una tonada triste, que seguramente había compuesto pensando en una mujer que amaba de verdad.




EL RUN RUN DEL QUE SERÁ

Que será de tus ojos
que se prenden cuando los veo

que será de tu campo
que regaba con mi cuerpo

que será de los sueños
que florecieron en mi pecho

que será del amor
que he ido esparciendo en este planeta
para que te llegue y te siembre

que será de mi canto
que te busca entre lo bello

que será de los hijos
que sin existir nos tuvieron de padres

que será de estos corazones
en los que hay un yacimiento perpetuo
de ternura

que será del cariño
que nos fuimos negando por fuera
así como la noche se le va escapando
al sol

ay, que sabe la primavera de flores
sin conocerte como yo lo hago

que será ay de la vida
si ya no puedo estar cuando sonríes

que será de esta tierra
sin nosotros que vinimos a ella
a amarnos
como dos caras que giran
en el mismo run run.




Mientras Galo terminaba la canción con su voz que parecía hecha pedazos por un sentir, pasó lo extraordinario. El grupo de focos pequeños que estaban sobre su cabeza empezó a estallar como si nada, dejando caer unas chispas luminosas que se apagaban en el aire antes de llegar al suelo. Algunos miembros del jurado se asustaron, pero ni a la señorita bailarina, ni a mí que estaba observando todo desde un costado del escenario, nos dio miedo. Creo que ella tuvo la misma sensación que yo, la sensación de estar en presencia de algo maravilloso.
Era como si cayeran unos fuegos artificiales divinos, que lentamente iban dejando más a oscuras el escenario.
Normalmente hubiera estado muy preocupado por ese fallo técnico que en la práctica resulta imposible, porque puede fallar un foco o dos, pero jamás varios a la vez. Pero en vez de preocuparme e ir a tratar de ayudar con el percance, me quedé ahí mirando con tranquilidad, como quien ve un milagro que nunca más verá en su vida.
Galo se mantuvo cantando, con los ojos cerrados, ignorante de las luminarias que destellaban sobre su cabeza, emitiendo pequeños ruidos de explosiones que se unían a su voz quebrada orquestando una armonía indescriptible.
Cuando terminó de cantar hubo un silencio de esos que son raros cuando hay público en vivo. La bailarina, con la dulzura que la caracterizaba, tomó la palabra.

- ¿Tú compusiste esa canción?
- Sí... es mía y de mi guitarra ausente.
- A mi me encantó, me llegué a imaginar el sonido de la guitarra e hiciste que nos olvidáramos por completo de los focos quemándose. Ese nivel de concentración y entrega, sólo es capaz de conseguirlo un artista de verdad, por lo que mi voto es “sí”. Quiero que continúes en “Super Talento” y volver a escucharte.
- Yo no opino lo mismo. Me pareció que tu canción es común y corriente, como que resulta muy plana. Le falta algo de ritmo, algo lúdico que la haga más entretenida. Tu interpretación fue apasionada amigo, pero lo que se necesita en un show es divertir y para eso te falta mucho. Tienes que adaptarte al sistema si quieres triunfar. Mi voto es que “no”, no sigues en “Super Talento”.
- Me tocó a mi definir. Complicado, pero es parte del juego de ser jurado. Para serte sincero, te diría que “sí” por lo que mostraste en el escenario, pero mi respuesta es un “no”. No, porque nos hiciste perder tiempo, esperando a que te decidieras a cantar y fuiste incapaz de tocar otra guitarra, lo que me hace dudar de que sepas hacerlo o me habla de tu inflexibilidad y que le das un valor que no tiene, a un objeto material completamente reemplazable.
- Mi guitarra no es reemplazable...
- Gracias por venir, pero estás fuera de “Super Talento”.

Las pifias al jurado tronaban como una tormenta en el estudio. Incluso estando lejos y perdida, podía oírlas.
Finalmente me volví a reunir con Galo. Un asistente de dirección me llevó hasta él, luego de que un tramoya me encontrara en el baño de servicio, donde me había escondido uno de los mimos.
Al verme Galo se alegró y acarició mis cuerdas para sentir si estaba bien.
Carlos Bondanchini, su supuesto mánager, llegó gritándole: “¡Cómo te echás al jurado encima! ¡Sos un porfiado y boludo!”, bla, bla, bla. Aunque al final, después de toda su reconvención, terminó diciéndole: “¿Sabés Galo? Gente como vos ya no queda en el mundo, no cambiés nunca loco, no cambiés...”
Una muchacha linda, de unos veinte años, vestida de odalisca, se acercó a felicitarlo. Tuve la sensación de ese cruce de miradas y latidos del corazón, que anuncian que algo especial pasará entre dos personas. Me puse celosa, como buena guitarra que soy. Al menos no es “la Innombrable” del sur. Ya volvemos a estar juntos y el futuro no es más que una ilusión sin componer.

FIN (continuará)



miércoles, 14 de septiembre de 2011

EL EMBUDO


Un embudo
de boca ancha como la luna
por un extremo
y estrecha como una canica
por el otro
así es la mente de ciertas personas
que actúan entre pétalos de rosa
y serafines
mientras sus mismos actos
puestos en el cuerpo de otro
son casi terroristas...
es fácil cuestionar y darse por aludido
disparando desde la parte ancha
del embudo
tildar de travesuras o nimiedades
los hechos que resultarías graves
y contundentes
si se observaran desde el otro lado
en quién está allá afuera
y es medido implacablemente
con la boca diminuta
de ese embudo
siendo casi un mecanismo de sobrevivencia
que pareciera expresar
que el mundo funciona bien
cuando lo hace conmigo y para mi
o que me importa lo que le pase al resto
en la medida en que me afecte a mi
y así te doy amor y cariño
si tú me das más
te aguanto
pero solo una fracción
de lo que tú debes aguantarme
¿Que no ves que tengo un embudo
metido en mi mirada?
una voluntad que trabaja para sí misma
en el corazón y en la cabeza
con el derecho adquirido
de aprovechar las oportunidades
que a mí me convengan
dejando que el resto se amolde a ellas
o inmediatamente reclamarles
¿Porque es lo más lógico no?
sobre todo el imponerse
a quienes están más cerca
porque para eso están ahí
pero hay que hacerlo con naturalidad
para que el embudo no se note tanto
total
el arcoíris es el dintel de mi puerta
¡y ay del que no pase por su ratonera
para complacerme!






martes, 6 de septiembre de 2011

NADIE MAS QUE TU



Nadie más que tú
sabrá de lo nuestro
aún cuando estés con otros
verás cómo de repente
me arranco del olvido
rompiendo camisas de fuerza
y cadenas de condenas
para seguir besándote
en cada palmo íntimo de tu ser
con la misma intensidad de otrora
como un espectro que musita
en la memoria ajena
actos amorosos e irreverentes
un fantasma que aún fricciona tu piel
produciendo una cosquilla
a través de la evocación del tacto
de ese cuerpo que tuvo
aunque hoy haya cambiado
y siga cambiando hasta pudrirse
en ti seguirá estando
bellamente intacto
ya que nadie más lo sentirá
de la misma forma en que lo sentiste
incluso haciéndote de otras caricias
mis caricias seguirán siendo únicas
no en lo práctico ni en lo físico
sino por haber sido sinceras
e irrepetibles
incluso para mí
que he ido siendo digerido
por los años...
porque los instantes se viven sin más
y sólo nosotros
podremos revivir esa comunión
comulgada por dos espíritus
inspirados entre sí
esa sensación que parecía
hacer girar el sol con su energía
la misma energía ya cansada
pero indestructible
a la que aún le quedan
arranques de locura suficientes
para que cuando menos lo esperes
vuelvan a ti mis risas despreocupadas
mis abrazos en profundidad
mi amor impredecible
cayendo como la suave lluvia
de tus lágrimas en mis ojos
porque aunque ya no nos pertenezcamos
somos de los recuerdos
que nos arrebataron la vida
y cuando yo ya no exista
o todo esto se haya acabado
esos besos, caricias, llantos y risas
seguirán siendo tesoros nuestros
ignorados por el resto de los mortales
que no sabrán que inmutablemente
aunque seas una anciana gruñona
sin más destino que la muerte
los momentos en los que me amaste
seguirán brincando huérfanos
como nubes sin cielo
en algún rincón perdido
de tu alma.





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