viernes, 29 de julio de 2011

LOS FRANCESES, LA LOTERIA Y EL METRO




- Señora Eulogia... Le prometo que el Sábado sin falta le abono los meses de arriendo que le debo.
- Galito me viene diciendo lo mismo hace dos fines de semanas... ¿Cómo quiere que le crea?
- De verdad. Este Viernes voy a tocar en un pub y me van a pagar algo de plata.
- Usted Galito es buena gente, no arma problemas como los otros inquilinos, más allá de la bulla que mete con esa guitarra. Yo lo veo como si fuera un nieto, pero usted sabe que soy vieja y para poder darme mis gustos en los años que me quedan, necesito que me paguen. Los cigarritos y las copitas que me sirven para mantener estable la presión, no se pagan solos. ¿Usted sabe no?
- Claro que sí. No se preocupe, tengo nuevas canciones a las que les va a ir muy bien.
- Dios lo escuche mijito, ojalá pudiéramos vivir de canciones. Por ahora póngase las pilas o va encontrar las poquitas cosas que tiene en la calle y la puerta de su pieza con candado. Ninguna canción le va a servir para abrirla.
- El Sábado, se lo prometo. Hágale caso a su corazón de oro que late por mi porque sabe que si yo tuviera cuarenta años más haríamos arder esta pensión.
- Galito, mejor sería que yo tuviera cuarenta años menos y en ese caso quemaríamos la pensión mijito haciendo leseras, pero me buscaría rápido a un hombre con billete que me mantuviera, no un músico que vive de sueños... Recuerde, el Sábado, o va a tener un puente como techo.
- Gracias, señora Eulogia, no la defraudaré.
- Si por cada vez que un hombre me dijo eso y después no cumplió, me hubieran pagado, no estaría arrendando piezas mijito. Cada quién a lo suyo... Su amigo Nito pasó a verlo. Dígale que no moleste a la extranjera de la pieza del fondo, mire que las suecas son bien fregadas. ¿Por qué no se compra un celular como todo el mundo?
- Para dármelas de importante y poder estar tranquilo. El que quiera encontrarme que me busque.
- Así no lo van a pillar nunca. Para colmo le tengo que andar tomando los recados, como si fuera su secretaria, cuando lo visitan o lo llaman al teléfono fijo.
- ¡Pero lo hace con gusto! Así aprovecha de enterarse de las intrigas de mi vida.
- De qué intrigas me habla... Ah, se me olvidaba decirle, vinieron a buscarlo también unos hombres elegantes que hablaban con un acento extranjero. Parece que eran franchutes.
- Si vuelven dígales por favor que me fui, que ya no vivo aquí.
- No se meta en líos Galito. Mi tercer marido empezó así y se esfumó sin que nadie lo pudiera encontrar. Ahora se me aparece a veces en sueños, siempre lo veo en el fondo del océano, como que trata de hablarme pero no le entiendo nada... Ya, váyase mejor, mire que tengo que hacer aseo. A mi edad y haciendo aseo. Ya te sacarás la lotería Eulogia, ya te la sacarás.

**

Estamos de nuevo en una estación de metro. Hay que juntar los pesos uno a uno como si fueran gotas que se evaporan demasiado rápido en un desierto. El canta y me toca, yo sueno y alegro su canto. Pronto vendrán los guardias a echarnos, pero se quedarán embobados con la música y no podrán hacerlo mientras él siga interpretando su canción. La gente se empieza a agolpar frente a nosotros, pero no llueven las monedas sobre mi funda con la abundancia que debieran. Unos estudiantes se ponen a bailar apretados. Hay quienes pasan apurados pero se detienen y se quedan escuchando como si tuvieran todo el tiempo del mundo. Más que una guitarra soy una flauta, como la del flautista de Hamelin.
El grupo de personas se acrecienta, caen incluso un par de billetes, pero eso no lo distrae. Al interpretar sus canciones Galo es otro, alto, inamovible, casi divino. En el andén el conductor del metro se extraña de que prácticamente no haya nadie que se suba a los carros. Supone que quizá ocurrió un accidente en las vías de acceso. La normalidad se ve interrumpida por su voz.
Me gusta esta nueva canción, aunque habla de despedidas, es una canción alegre. Una secretaria que va a llegar tarde a una cita, comenta que debiera grabar un disco y salir en televisión. Pareciera como si el tiempo se detuviera y sólo sus palabras y mis notas quedaran fijas en la atmósfera. Al terminar vendrá un aplauso a rabiar y después todo seguirá igual para quienes comparten este momento. El calorcito interior se les pasará de a poco, las sonrisas se irán diluyendo. Se repetirán los pensamientos que dicen: “Voy atrasado, tengo problemas, hay mucho que hacer, etc.”. Los guardias del metro ya nos echarán, pero antes, durante la canción ya nos hemos ido despidiendo.

CANCION DE DESPEDIDA (BARQUITO DE PAPEL)

Se despiden los días que acaricié con mi presencia
comí, bebí y respiré del hoy
que ya es el ayer

me visitaste como si tú sola fueras un tumulto
y te despediste cada vez

hice el amor contigo en todas las formas posibles
pero no pude quedarme en ti

y tuve que despedirme
como lo hace el sol durante el atardecer

las mariposas cuando han pasado las flores
la nieve de la montaña sin invierno
el cuerpo tibio que ya se levanta

me despido
sin saber si volveré a saludarte

te miro como si fuera la última vez

dejo de ser yo cuando te alejas
pero sigo siendo yo
el que te ama

quizá la lluvia ya no me recuerde
tal vez ya no calcen en mis pies
los pasos que di

pero hasta los pájaros que cantan por la mañana
pareciera que me conocieran
y supieran que no soy bueno para las despedidas
y que mi corazón te saluda
y vuelve a darte la bienvenida

mientras se despide esta canción
que dejé partir
como un barquito de papel
en el río de la vida
al despedirme.

**

- Cuénteme... ¿En qué lo puedo ayudar? ¿Le gustó la canción?
- Muchacho, te he escuchado atentamente y permitíme que me presente. Me schamo Carlos Bondanchini Puntagruesa y desde hoy contás con la tremenda suerte de tenerme a mí como tu manager...

FIN (continuará)


No hay comentarios:

Publicar un comentario

clocks for websitecontadores web