jueves, 21 de julio de 2011

AROMA DE FLORES




- Mira Gato, aquí nosotros cobramos por presentar...
- Galo, mi nombre es Galo Libre.
- Ah claro... como te decía, nuestro público es muy selecto y no podemos dejar que cualquiera se ponga a cantar en el escenario.
- Mi música no es como la de cualquiera.
- Ese es otro tema... ¿El show eres sólo tú cantando?
- No, yo y Alicia, mi guitarra.
- La guitarra Alicia, lo que me faltaba. ¿Eres un trovador popular entonces?
- No.
- ¿Pero cantas canciones conocidas? ¿Arjona? o la onda más comunista que no pasa de moda ¿Silvio Rodriguez? ¿Serrat?
- No, nada de eso.
- Pucha cabro que saliste duro, no me vengas con que eres alternativo y le cantas al pene o le cantas a Dios o a la lechuza enferma que se muere triste en el árbol...
- Un poco de todo eso.
- Bueno si eres chistosito entonces tírate unas tallas cantando, por último si son fomes la gente te abuchea, el dj te pone unos efectos sonoros, ya sabes, un “wa wa wa”, el ruido de la cadena del water o un “y!! fueraaa!!”
- Como quiera, si me paga.
- ¿Qué te pague yo? Ah no... me saliste demasiado porfiado y chiflado más encima. ¿Tú sabes cuántos artistas quisieran presentarse en la “Rockomotora”?
- Parece que ninguno, porque no veo a nadie en el escenario y no hay mucha gente en las mesas tampoco.
- ¿Me estai agarrando cabrito? Para que sepas más tarde cuando empieza la hora feliz de cerveza de litro a luca se llena el local.
- Mire mejor en vez de discutir le propongo un acuerdo: Yo canto una hora a cambio de un sandwich y una bebida. No es mucho pedir.
- Mmm... ¡Me gustó tu actitud decidida cabro! ¡Trato hecho! Pero te quiero una hora haciendo show o te saco a patadas y uso de leña tu guitarra.
- OK.
- ¡Y me cantas al menos una de Camilo Sesto!

**

Cuando me empieza a tocar algo cambia. Sus caricias me sacan gemidos tan claros y suaves que ni siquiera yo sabía que era capaz de crear. Todo ese espacio sin límites que se crea cuando estamos en armonía hace que valga la pena el que hayan sólo unos cuantos pelagatos en el bar, que lo presenten como Gato Liebre, que todos parezcan más preocupados de sus tragos y de picotear algo que de escucharlo. Siempre es así, pero cuando canta algo pasa. Pequeños milagros que él no es capaz de visualizar, pero que yo sí lo hago con mis ojos de guitarra. Se pone a llover, mientras el viento sisea como si quisiera ser parte de un coro natural. Galo canta y yo me entrego con su canto. Nadie se da cuenta, pero una pareja que está sentada en el fondo deja de discutir y se toma la mano mientras se mira a los ojos. El dueño del local se acuerda de su madre, no sabe por qué si en general nunca lo hace, y la llama para saludarla. Los tres tipos medios ebrios que iban a asaltar la botillería de la esquina, desisten y vuelven a sus hogares. La mesera se queda mirándolo fascinada mientras entona su canción, pero increíblemente nadie reclama por sus pedidos. Se siente una extraña paz en el ambiente y pareciera que las volutas de los cigarrillos se quedaran suspendidas más tiempo en el aire antes de desaparecer. Yo lo vivo, lo escucho, recibo en su canto la vibración de su alma como nadie más lo hace. De pie libera conmigo bien sujeta, toda su energía, esa magia poderosa de la que no alcanza a ser consciente. Vamos, recórreme con tus manos y canta la canción que me gusta, la de la libertad:



BREVE ODA A LA LIBERTAD

Vine aquí a devolverle algo a la libertad
no soy el primero que la saluda
pero soy constante
tengo estas letras guardadas desde niño
como pájaros en los bolsillos que hay en mi voz
que mejor forma de demostrarle mi amor
que siendo libre de corazón
llevándola hasta en mi apellido
sintiéndola como una caricia
palpitando viva en este mismo lugar
como un trompo bailando alegre sobre la tierra
como un gato peluseando sobre su muralla
sin mirar atrás.

Libremente quiero amarte
irme en tu cuerpo como la lluvia
acariciada por el calor del sol
quiero hacerte más libre sin que lo sepas
sin que nada me debas a cambio
no hace falta un horario para ser feliz
ni un motivo para dejar de serlo
no puedo estar más agradecido
al sentirte en cada paso que doy
como si me besaras mientras respiro.

Soy un avión de carne y hueso
que se eleva contigo al más allá
abrázame antes de que me vaya
no me des nada
salvo la libertad de amarte
soy responsable de quererte
tengo estas letras guardadas
libremente quiero amarte
irme en tu cuerpo como la lluvia
acariciada por el calor del sol
quiero hacerte más libre hoy
quiero hacerme libre amándote
quiero irme contigo en libertad.



Cuando concluye el show, todo vuelve a la normalidad, no hay mayores aplausos, como si el público hubiera sido anestesiado y no recordara las canciones, sin embargo aún conserva una agradable sensación de felicidad en el cuerpo.
Por supuesto que no cantó ninguna de Camilo Sesto... en ese sentido no transa, canta sólo que quiere. Al dueño del local no le importó y ni siquiera se fijó cuando la camarera le sirvió no uno sino dos sandwiches especiales extra grandes, acompañados por una jarra de cerveza helada. Algo que sin el efecto de su música, jamás hubiera pasado por alto.
Más tarde en la madrugada de esa noche se fue con la camarera a su departamento. Ella lo invitó al verlo tan desvalido aunque ni siquiera sabía su nombre. Un lugar apacible, pequeño, desordenado, pero con una tibieza acogedora que lo volvía delicioso, sobre todo comparándolo con la fría pensión de la señora Eulogia donde solemos pasar las noches.
Durmieron juntos en una cama de plaza y media, conmigo observándolos desde un sofá. No hubo nada sexual, él sólo apoyó la cabeza sobre su vientre sintiendo como a través de su calzón, fluía desde su vagina un aroma de flores, un aroma que le recordó los campos en los que jugaba cuando niño durante el verano. Tarareó una canción que estaba componiendo hasta quedarse dormido mientras ella jugaba con su cabello como una muchacha con un muñeco.
Seguramente al abrazar su cuerpo durante la noche se acordó de “la innombrable”, esa ex del sur con la que vivió una espiral de amor y odio que terminó rompiéndole el corazón, pero no quitándole el amor que sentía por ella.
Ya todo pasará, como suele suceder. La vida es una canción para ser cantada e interpretada con pasión.

FIN (continuará)

3 comentarios:

  1. Que bueno!!!me encantò toooodo,parecia estar en el teatro,divertido...Mauricio esa lucesita inquieta es la que vì en tu mirada.Gracias por tus lindas palabras creo que vuelvo a la vida,casi muero de pena pero ya pasò gracias a Dios.Gracias hermoso!!!Evelyn,

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  2. sueño que me echas tu aliento y que tu tiene huele a flores, como un sueño tu aliento huele a flor, la flor mas olorosa del jardin de muelas y dientes limpios, lengua roja no sarrosa, a veces tu boca huele a claveles y otras a rosas o tulipanes, a veces entremezcla un olor a quemado, como a plastico quemado y es que me has quemado el musculo cardiaco con tanta belleza, mi musculo cardiaco es de plastico y no de carne ni de mucosa y es tuyo no mio ni del vecino tuyo todo todito tuyo, mauricio aliento de flor fresca recien regada

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  3. con que no huela a aguita de florero

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