miércoles, 27 de abril de 2011

EL CANSADOR CANSADO



Bostezo con rabia leyendo las mismas noticias repetirse una y otra vez en el deja vú humano de no aprender la lección.

Pestañeo viendo en televisión a los personajes de ayer y hoy tratando de ser divertidos hasta llorar y convincentes como la peste.

Me duermo en el metro como si los rieles me arrullaran y cada túnel fuera parte de la noche que me abraza.

Ronco en el cine como un animal herido mientras la actriz de turno finge que está enamorada de un tipo falso pero de buen corazón.

Cabeceo tomándome una copa en un bar donde se detuvieron sin dejar propina las eras como si quisieran mantenerse intactas.

Cuando el tiempo me viene a buscar le digo que no estoy, que no joda.
Cuando veo pasar a la vida de la mano con la muerte les silbo sin ganas y me hago el leso, para molestarlas, como lo hace el viento en la ausencia.

Me convierto en un viejo anarquista y problemático, una rara especie de cansador cansado sin dios ni ley y siento que me crece la barba, se me afilan los colmillos y se me caen las plumas de las alas... pero a pesar de eso basta con que me des tu mirada, con que me entregues tu mano y te rías y todo el discurso sin argumentos se me va a la cresta del olvido.
Ya soy un niño de nuevo que desea jugar hasta reventarse los pulmones y deshilacharse de sudor para caer rendido, como si junto a ti hubiera algo tan soberbio que no puede esperar.



lunes, 25 de abril de 2011

A QUIEN TUVIERA EL VALOR DE PREGUNTARSE ¿QUE SE AMA CUANDO SE AMA?



Ojalá que estos dos días de duelo nacional en los que la mayoría ignorará siquiera de su existencia, no sirvan de recogimiento ni de reflexión para eruditos sobre tu obra, ni menos aún de abstinencia y aséptico respeto. Que sean días de lujuria sin par, de pasión sacrificada despertando como un aullido con los ecos intangibles de tu voz regresando desde el sur más rejuvenecida, carnal y armoniosa que antes. Que tus mujeres vuelvan a ser figuras de espuma tocadas por el rayo y que sus bocas sangrantes te busquen con besos póstumos para agradecer tus palabras amorosas más allá de ese beso final.

Cuando se ama, se vive, aún sin saber lo que se ama.
Cuando se vive de verdad, se muerde y se abraza a la muerte y a la eternidad en forma espontánea.

No habrá desolación en tu ausencia porque te has convertido en lo que siempre quisiste, un pétalo deshojado por la vida, un elefante inmortal que se pasea por los burdeles de la naturaleza en libertad. Podrás haberte ido a buscar el paraíso o el calor de la fragua, podrás renacer en tu recuerdo cada vez que lo desees y observarnos como un sol desde tu memoria, ya no estarás aquí, pero un poeta de tu genio y talante es ante todo un mago que hace que sigan brotando flores, árboles y galaxias de las semillas que dejara sembradas entre sus versos.






jueves, 21 de abril de 2011

martes, 19 de abril de 2011

EL AMOR EN LA TIERRA




Sin llamadas aclaratorias y sin tensiones. Sin expresar más descontento que calma, ni buscar sentidos viciados ocultos tras cada letra. Sin interpretar intenciones. Sin hacer del cariño un desafío y de la armonía una guerra. Sin buscar dobles lecturas donde no las hay, ni juntar temas que clamen por salir. Sin exigir explicaciones. Sin ser víctimas de la imaginación. Sin comunicarse por medio de lo doloroso del vacío. Sin la rabia de creer que se resiste constantemente.

Sin más sensaciones inoficiosas tejiéndose en la memoria. Sin llenarse de opiniones extrañas. Sin criticar lo que no se vive, ni tener que ir ni llegar obligado. Sin responder por el tiempo como si fuera un producto. Sin cobrarlo como inversión, ni transarlo a regañadientes. Sin tener que estar negando a cada rato lo que no existe, ni tener que estar reafirmando lo que resulta expreso y evidente para el corazón que no vacila.

Sin sentir que hay asuntos por resolver. Sin mantener deudas en el alma. Sin abrazar el odio como escapatoria para protegerse del miedo. Sin pensar que lo que nos mueve es algo inentendible, incontrolable y complejo como para dudar a cada instante.

Sin tratar de vencer ni darse por vencido.

Que la vida flote y sea un suspiro que deja un sabor dulce en el espíritu. Sólo hay que desconectarse, enamorarse de lo irreal, entregarse, para darle presencia verdadera al amor en la tierra.



lunes, 11 de abril de 2011

CARTA ENCONTRADA ADENTRO DE UNA BOTELLA EN LAS COSTAS DE AUSTRALIA

Chaitén, 11 de Abril de 1931

Recordada Constanza,

Seguramente estarás sorprendida de que te escriba, pues la última vez que te vi, apenas podía anotar mi nombre. No era más que un pescador bruto, aunque tú me llamaras: “escultor del océano”, y dijeras de mi; “eres el hombre que con audacia aventura su cuerpo en aguas condenadas y se hunde en esa mujer caprichosa y fría que es el mar, para sacarle los retoños de su vientre”. Tú, con tus palabras, me hiciste sentir que no era un pobre más, entre los desheredados de la vida, preocupados únicamente por su subsistencia, sin educación alguna, sin más futuro que la muerte.

Nunca entendí cómo llegamos a ser amantes, Constanza, una flor culta, venida de tierras lejanas a hacer clases de literatura, a este rinconcito olvidado del planeta. Una mujer suave como la niebla, independiente como el viento, junto a un hombre de manos gastadas y cuerpo maloliente por el trabajo arduo. Jamás creí que fuera posible y aún no lo creo, como si en cualquier momento fuera a despertar y descubrir que la parca me tiene viviendo en su reino submarino. Miro una y otra vez, la fotografía que me dejaste y me pareciera volver a sentir tu piel de delfín blanco, tu risa clara de primavera y tu voz tan femenina, como si entonaras un canto con cada una de las frases que pronunciabas.

Las cosas que decías... me costaba entenderte, no sabía bien lo que significaban tus dichos, pero con sólo escucharte parecía que una fogata se hubiera prendido en el fondo de mi ser. Con ver tu rostro alegre sabía que nada malo podía provenir de ti... ¡Por eso es que te odié! te odié a rabiar cuando decidiste irte a la capital. Rompí con mi hacha la cama en la que dormimos y nos amamos, como dos barcos a la deriva en un mar bravío. Quemé las sábanas para borrar las marcas de tu piel ardiente y te maldije con todo mi corazón de pescador inmundo.

Te maldije invocando la ira del océano que atravesarías para marcharte. No fui capaz de entender por qué te ibas, por qué me dejabas, aunque ahora lo acepto, pajarito atrapado junto al mar. Te traté de mentirosa, te insulté con mis labios llenos de furia y mis manos poseídas por una tempestad quisieron destriparte como a un pez. Aunque prometiste volver, yo no te creí, no le creía ni a las estrellas. Era un niño al que le habían quitado su juguete mágico, uno tan fantástico que lo quería hasta la ancianidad consigo, oculto en las tinieblas de su habitación, sin que otros niños pudieran siquiera imaginarse gozar con él. Era un pecador que disfrutó del cielo y después lo echaron a patadas de vuelta al infierno. Era un hombre con un arpón invisible clavado en el centro de su espíritu de aguas negras, un pescadito miserable, atrapado por un anzuelo con forma de sirena, del cual el destino se burlaba, al volverlo compañero de desdicha con los peces que día a día pescaba. Pero puedo decirte que ahora te entiendo, que aunque no pueda aguantar mi desdicha, se que tú eres más de lo que yo nunca seré y me diste más de lo que quizá merecía. Eres como el océano cuando está en calma, con el sol brillándole encima, reflejando su belleza y sabiduría como un regalo divino para cualquiera que le contemple. Basta con decirte que cada vez que el sol se asoma entre las nubes grises, es como si te me aparecieras con júbilo y le doy las gracias a este clima austral por traerte de vuelta, aunque sea sólo durante unas cuantas horas.

Tras tu ausencia, para acercarme a ti a través de la distancia, me he dedicado a encariñarme con lo que tú amabas. He tratado de conocerte más, reviviendo tu huella en los lugares en los que estuviste. He visto con otros ojos, los paisajes hermosos por los que con ensoñación se deslizaba tu mirada. He buscado en los libros, en las letras, tu misma pasión por ellos, como una forma de aproximarme a ti, de adentrarme en tú mundo así como tú lo hiciste en el mío.

Lamento no tenerte aquí ahora, que no estés ni siquiera lejos en la capital del norte. Me arrepiento de haberte maldecido, de haberte odiado. Lamento no haber llorado cuando supe que tu barco se hundió cerca de Puerto Montt y más aún lamento, no haber tenido el valor de ir a recuperar tu cuerpo desde el fondo del mar, donde hasta el día de hoy descansa.

Sé que han pasado los años y ya no soy el mismo que conociste, pero aún conservo ese ímpetu brioso de la gaviota y el instinto asesino del tiburón, que no cesa aunque haya sido amansado. He surgido en la vida, como si las redes de tu amor perdido siguieran protegiéndome. Ya no soy un pescador, pero sigo emparentado con ese mar salvaje que nos unió. He traído hijos a este mundo, hijos de los que no fuiste la madre, pero que de alguna forma son tus hijos, porque tú me has limpiado por dentro, sólo tú supiste enseñarme el camino, para hallar la perla brillante que había escondida en mí. Por ti es que con esfuerzo aprendí a leer, a escribir, a lanzarme a la mar de las metáforas, a amar esta tierra que me trae el recuerdo de tus besos con cada aguacero, a abrigar tu calor que me ha salvado de ahogarme durante tanto, tanto tiempo...

Ya me siento cansado y un poco viejo, pero no creas que me rindo ¡Este es sólo el comienzo! ¡Pronto habré de aprender a respirar bajo el agua, si es preciso, para ir a encontrarme contigo! navegaré mi propio barco hasta la residencia oscura y salada donde yace el último vestigio de tu dulzura. Seré como una marejada que vuelve a ti sin que nadie ¡Ni siquiera esa mujer celosa disfrazada de océano! puedan llegar a impedir que naufrague nuevamente en tus brazos, amada mía ¡Constanza! desde que compartiéramos el mar de placeres de mi lecho he sido tuyo y ya pronto levaré anclas por última vez, para que estemos juntos en la eternidad, cobijados por un oleaje inmenso.


Tu escultor del océano.



miércoles, 6 de abril de 2011

()


Ya se fue
pero sigue estando acá
sus pasos y sus cenizas
no se ven
pero permanecen presentes
en el ambiente
en este espacio vacío
en el que aún confluyen
las vibraciones de su presencia
como si el silencio
fuera una negación de sus palabras
y su boca invisible se paseara
repartiendo besos envenenados
por el pasado
y sus piernas caminaran ausentes
por donde voy
y su pecho palpitara a gritos
con el tenor de lo ignorado
que se guarda sólo para sí

YA SE FUE
pero pena y duele
porque el espíritu no está acostumbrado
a querer tanto
ni a girar inútilmente enceguecido
en torno a la luz del farol
de un deseo nocturno
que no quiere apagarse
que sigue estando acá
aunque quizá nunca estuvo por completo
sólo a raudales furiosos y desbordantes
como la primavera cuando llega de golpe
para después marcharse
justo cuando ya nos ha seducido con su aroma

que así sea
aunque se haya ido chorreando disgusto
rabia y tristeza
por cualquier parte
ya no importa
si hasta la lluvia limpia
el fuego limpia
el huracán del alma arrasa
hasta con las emociones más rígidas
que se crucen a su paso
mata y destruye sin piedad
pero finalmente sana

aún seguiría estando acá
aunque se llevara mi vida
y mi esperanza
en que la medicina del cariño
es infalible
bajo sus brazos alados

ya se fue
no está en la cama sin hacer
ni en las vías por andar
ni en el mañana que llama a mi puerta
para despedirse
y yo le pregunto sin abrirle
¿¡cuándo!?
cuándo se irá tras su huella abrasadora
esta melancolía amada y odiosa
que dejara enganchada en mi memoria.

lunes, 4 de abril de 2011

...


¿PARA QUE SIRVE EL AMOR?

deja que mis ojos te respondan
al mirarte

que mis manos se lo expliquen a tu cuerpo
con detalle

que mis labios se hagan uno con tus labios
para comprender
que al amarnos
nos pertenecemos
y que el universo ha reconocido
que al reunirnos en el amor
en esta vida
podremos envejecer y morir
pero llevándonos en el alma
el uno al otro
ya nunca más
volveremos a estar solos.


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