lunes, 2 de agosto de 2010

UN FANTASMA DE POSIBILIDADES INFINITAS


Se despertó sobresaltado en medio de la noche. Todavía podía sentir los dedos de ella tocando su cara y su risa bajita como si estuviera haciendo una travesura de la que no se pudiera aguantar. La cama a su lado permanecía tibia como si hubiera estado tendida junto a él hasta hace poco. Incluso tenía esa sensación de haber notado un peso sobre el colchón, poco antes de despertarse al sentir que le daban un beso en la nariz. Pero no había nadie en la habitación.

Desayunó como todos los días, una taza de café bien negro y un par de tostadas con mantequilla. Un ritual solitario y aburrido, pero necesario para empezar el día. Cuando entró al baño para su ducha matinal, se encontró con que el cuarto estaba lleno de vapor y la regadera tipo teléfono echaba agua furiosa fijada en su sujeción sobre la pared. Corrió la cortina de golpe esperando encontrársela desnuda adentro, pero sólo había agua caliente, cayendo a una temperatura muy alta que él jamás acostumbraba a usar, sólo ella tenía esa manía.

A la hora de almuerzo quiso ir a comer a un restaurante lejos de la oficina y se internó entre varias callecitas poco transitadas hasta perderse en ellas. Su aventura terminó frente a un caserón antiguo de comida exótica, abandonado para el común de la gente que circula por las calles aledañas. Lo reconocía desde el alma. Era el lugar dónde habían cenado esa noche de lluvia en que estaban un poco ebrios. Por más que lo buscaron después no lo habían podido encontrar. Instintivamente se asomó por la ventana y miró la mesa junto a la chimenea donde se sentaron y permanecieron hasta cuando los echaron de madrugada. Su pulso se aceleró al verla de espaldas leyendo la carta, como si lo estuviera esperando. Entró al sitio y avanzó hasta la mesa, pero allí la mujer era otra, como en un truco de ilusionista. Estaba seguro de que la había visto por la ventana, pero la muchacha sentada era totalmente distinta a ella.

Al regresar a su departamento la televisión estaba prendida. Tal vez había habido un corte de luz, pensó. Coincidentemente sintonizaba un canal que nunca veía, en él transmitían la última película que vieron juntos. Esa cinta inglesa bastante loca, sobre hacerse consciente en los sueños y poder manejarlos al antojo de uno. Justo iba en la parte dónde ella se había puesto llorar, cuando el protagonista decide volver a su vida monótona y tediosa, pero supuestamente real, y renuncia a sus sueños con esa otra mujer gloriosa, pero imaginaria.

Parecía que las cosas en torno a él tomaran vida propia, siempre vinculándose con ella. En el horno encontró un costillar al ajo cocinándose, que nunca puso, su plato preferido. Sonó la salsa que ella solía escuchar en el equipo de sonido, sin que nadie lo prendiera. Había un cocktail de los que ella tomaba, servido en la barra del mini bar. Colillas de cigarrillos en el cenicero como cuando ella fumaba y cantaba. Su olor sexual impregnaba el dormitorio. Eran demasiados estímulos. Se acostó tratando de huir de ese día extraño, cerró los ojos y sintió como las palmas de las manos de ella se posaban en su pecho, haciéndolo agitarse orgásmicamente. Pero al abrir los ojos, no había nadie.

¿De qué se trataba lo que le estaba pasando? Tal vez era una señal de que debía contactarla y preguntarle cómo estaba. Quizá ella tenía una explicación para todos esos incidentes, así que buscó en una vieja agenda su número de teléfono. Era el único dato que tenía y probablemente ya lo habría cambiado después de tantos años. Marcó aún sin saber precisamente qué le iba a decir si es que contestaba. Para su sorpresa ella le respondió con un entusiasta; “¡Hola amor! ¿Cómo has estado?”. Sólo atinó a comentar: “Hola... estoy bien, creo”. No fue necesario que dijera más porque ella le explicó todo.

Lo de los sueños conscientes funciona, partió afirmando alegre. Esta mañana amanecí contigo, luego te invité a que nos ducháramos, pero para variar me dijiste que el agua estaba muy caliente, aunque en la noche me habías prometido que no te separarías de mí, jum, refunfuñó haciéndose la enojada. A la hora de almuerzo fuimos a ese restaurante mágico que encontramos arrancando de la lluvia, después volvimos al departamento, nos tomamos unos tragos y vimos de nuevo la película de los sueños. Bailamos un rato, mientras se preparaba la cena y lo hicimos en la cama hasta desaparecer.

Tú eres parte de mi sueño consciente, afirmó y ya no hay límites para estar unidos. Aunque no sé dónde, cómo, ni con quién estás ahora, te sigo recordando y dando forma tal cual como fuiste para mí una vez. No te preocupes, ya no estarás más solo, cuenta conmigo, te amo. Le susurró antes de colgar mientras cada una de esas palabras llenaba su corazón. Al otro día desayunaron juntos en la cama y en vez de ir a la oficina se fueron a pasear a Paris al mediodía, miraron abrazados la puesta de sol en Tokio e hicieron el amor en una playa de Tahití. Curiosamente aunque se sabía imaginario, se sentía como un fantasma de posibilidades infinitas.

FIN

9 comentarios:

  1. Extrañaba tanto a mi amor que un día una amiga me hablo de estos sueños conscientes,que podía estar con él todo el tiempo que yo quisiera y donde quisiera tenerlo, hacer el amor y todo cuanto yo deseaba solo con la ayuda poderosa de la conexión fantasmal de los deseos, a través de los sueños conscientes, sin tenerlo a mi lado físicamente, sino estar simplemente conectados!!!!

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  2. Mauricio: El texto para ser breve es increíble, te transporta casi en forma tóxica a las sensaciones capturadas en tus palabras. Mis más cálidas felicitaciones!

    Marcia Bolaño

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  3. Yo soy un fantasma... regrese de la muerte para ser feliz... un abrazo... y esta noche viajare a Paris...

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  4. Que hermosas son estas frases llena de Amor,pasión sueños dinámicos, pensar en esta fantasía quedando a un punto orientado a la luz,te felicito.

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  5. haces que uno despiete en sueños escondidos,eres fenomeno,felicidades.

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  6. Sólo el nombre del poema ya es hermoso, hace soñar e ilusionarse con sueños imposibles, pero qué causa una felicidad en el corazón, realmente maravilloso.Soñar no cuesta nada..

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  7. QUIERO SOÑAR AQUELLOS BELLOS MOMENTOS QUE VIVI,SIENTO QUE ME HACEN FALTA, Y AUNQUE LOS VI VENIR APRESURADAMENTE SIENTO QUE SE HAN IDO ALEJANDO

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