miércoles, 14 de octubre de 2009

BONUS TRACK - ALL I WANT / U2


Nunca me han interesado los funerales, pero... ¿Quién no ha fantaseado alguna vez imaginando cómo sería su propio funeral?

Mi muerte causó un tremendo impacto en el país. Tengo el dudoso honor de ser la primera “figura del espectáculo” asesinada a plena luz del día en la vía pública. Como todos los sucesos que atraen poderosamente la atención de la gente, mi asesinato captó además los intereses de una serie de personajes: políticos con propuestas legislativas sobre la seguridad de los famosos, actores con los que apenas me crucé hablando de mi como si hubiéramos sido amigos íntimos, periodistas de distintos medios especulando con las historias pasionales que se escondían tras mi deceso, etc. Entre muchos más que vieron en la popularidad de mi muerte una oportunidad de beneficiarse con el tacto efímero de la fama.

El cortejo fúnebre fue multitudinario, un verdadero caos debido a la muchedumbre que se aglomeró. La carroza terminó repleta de pétalos de rosas rojas y blancas. Aunque yo valoré más la ropa interior que arrojaron algunas escolares y la cerveza que derramaron a mi paso unos universitarios.

La ceremonia en sí fue mi show final y contó con la presencia de la mayoría de mis seres queridos. Ahí estaban mis padres y mi hermano Agustín con Jorge (el mecánico) y la pequeña Esperanza. Emilio, la Nata, Raúl, Iván, el Juancho, el negro Gastón, mis compañeros de la teleserie, de la miniserie, de las últimas películas y un montón de personas más que en algún momento se cruzaron en mi camino. Incluso Beatrice, radiante como nunca a pesar del llanto, cruzó el océano para darme un último beso de despedida a través del envase vacío que era mi cuerpo sin vida.

Mi historia había llegado a su término, no obstante seguí presente en el recuerdo de muchos ellos y en el inconsciente colectivo mediante mis obras.

Andrea Fernández fue juzgada y condenada a ser recluida en un Centro para el tratamiento de enfermedades mentales. La jueza, en un polémico fallo que algunos tildaron de feminista, consideró que había actuado sin discernimiento debido a sus antecedentes de trastornos psicológicos. Después de dos años internada fue liberada y rehizo su vida en Argentina, donde se casó y tuvo un hijo que curiosamente llegó a ser un terapeuta de renombre. Jamás le recriminé el que hubiera puesto fin a mi vida, más bien sentí una profunda compasión por ella y por el papel de villana que le asignó el destino.

Emilio prosperó en sus negocios y llegó a ser dueño de un conglomerado de empresas, ligadas a seguros, isapres, afps y otras entidades financieras. Sin embargo, a través de los años nunca logró apaciguar esa búsqueda exterior de satisfacción, búsqueda que también me movía a mi y nos hermanaba. Solamente encontraría paz, a avanzada edad, cuando el dinero, las mujeres y las distracciones del mundo dejaron de ser relevantes. Gracias al contacto y la sincera preocupación por su familia (al igual como lo hicieran mis padres).

Iván siguió con sus adicciones y un año y medio después de mi muerte, durante la noche de año nuevo, fallecería en un accidente de tránsito causado por conducir imprudentemente a exceso de velocidad. Raúl, luego de la pérdida de su hermano y una fuerte crisis matrimonial, se hizo evangélico y encontró consuelo en la religión.

La pequeña Esperanza se transformó en una nueva Coté, llena de vida y hermosura, hasta el fin de sus días con más de noventa años, en una parcela en San Fernando, rodeada por siete hijos y decenas de nietos que la adoraban.

La Nata logró tener éxito en el cine. En parte tuvo su oportunidad gracias a hacerse tristemente conocida como mi gran e inseparable amiga actriz. Incluso trabajó en algunas producciones televisivas, como forma de acceder póstumamente a mis insistencias al respecto. Casi una década más tarde, apoyada por el negro Gastón y gracias a su activismo político, llegaría a ser nombrada Ministra de la Cultura. Tuvo varios amantes, pero nunca más se volvió a casar. Algunas noches (“las noches más bellas”, como diría ella), soñaba con ese hombre al que amó como a ningún otro, llegando a caballo hasta su balcón, para recitarle unas estrofas de “El zoológico de cristal”. Antes de subir y tomarla en sus brazos para hacerle el amor.

La dulce Beatrice, la única mujer con la que llegué a constituir una verdadera relación de pareja, ya anciana, les contaría a sus dos nietas la historia del encuentro romántico en un ascensor, con uno de los actores nominados en Cannes. Las muchachas nunca llegarían a entender bien por qué la abuela se ponía triste, recordando la última vez que habló conmigo, en esa llamada telefónica de larga distancia del veinte de Julio.

Uno de los misterios que quedó sin explicación tras mi muerte, fue el pasaje de ida sin retorno hacia Aysén, que encontraron adentro de mi chaqueta...

Quizá fui un idiota en muchos aspectos de mi vida y actué la mayoría de las veces guiado por mis impulsos egocentristas. Busqué placeres intensos de todo tipo; fama, mujeres, dinero, status y de nada me arrepiento. Pero con el tiempo pude llegar a entender los designios del universo y darme cuenta de que era lo que realmente quería, como dice la única canción que me agrada de U2: “Todo lo que quiero... eres tú”. Y ese tú, a quien verdaderamente deseé desde que la conocí, fue a Lidia, la incomparable, la que podía llegar a mi alma con su sola presencia, con sus gestos más simples o con tan sólo sus palabras. Con Lidia nunca hubo sexo propiamente tal, ni compartimos mucho más que instantes fragmentados en el tiempo, pero bastaba con que se encontraran nuestras miradas, para que mi pulso se acelerara como sabiendo que había algo más profundo entre nosotros, cosa que con ninguna otra mujer me ocurría, siquiera de esa manera.

Aunque no creí en almas gemelas y cosas por el estilo, poco antes de morir tuve la visión de que nuestros espíritus estaban irreversiblemente unidos por un manto de amor invisible, o siquiera fue lo que yo sentí con una certeza absoluta a pesar de que ella nunca me lo ratificara verbalmente.

A la distancia, sin el valor de asistir a mi funeral, ella sufrió enormemente con mi deceso y el haber perdido por siempre la oportunidad de llegar a estar juntos. Jamás sabría que mi última intención en vida fue ir a buscarla, abrazarla como a un sueño y renunciar a todo lo demás en sus brazos. En la que sería mi empresa desquiciada final, luego de haberle deseado lo mejor telefónicamente a mi querida Beatrice.

Ya llegando a los cuarenta Lidia se volvería a casar, con un guardabosque, un buen sujeto con el que tendría un hijo, el que dependiendo de ciertas circunstancias que no puedo explicar, podría ser yo. Sin embargo, si así ocurre, apenas alcanzaríamos a compartir cinco años, tras los cuales ella moriría de cáncer, un cáncer que empezó a germinar en su pecho lentamente, sin que lo supiera, en el momento mismo de mi muerte.

Así es el ciclo de la existencia del que todos somos parte.

Antes de despedirme, quiero dar un reconocimiento especial a todas aquellas bandas que llenaron de gozo musical mi vida y que no tuvieron cabida en este ranking: los smashing, killers, radiohead, ac/dc, massive, blur, jet, suede, rem, halen, rage, pulp, ramones, cure, depeche, weezer, doors, keane, clash, cardigans, cult, metallica, pixies, queen, smiths, bowie, sabath, idol, zeppelin, lenny, chemicals y un innumerable etcétera.

También quiero darte las gracias a ti, por haber revisado mi historia y antes de despedirme me gustaría solicitarte, humildemente, que si alguna vez vas a Aysén y te encuentras con la veterinaria más bonita del lugar, la que tiene los ojos más maravillosamente cálidos que hayas visto, sin importar cuantos años pasen por su cuerpo. Dile que lo intenté, que en medio de mi corazón oscuro y confuso, a la única persona que amé sin dudar, de principio a fin, fue a ella.

Me despido con un fuerte y eterno abrazo. Ojala mi historia te sirva de algo en tu experiencia en el mundo. Ha llegado la hora de partir.

 

Saludos,

Alex.

4 comentarios:

  1. rodolfo barriga mosquera15 de octubre de 2009, 21:42

    se puede especular sobre la muerte e imaginar como seria tu funeral despues de..pero es obvio,que los pelos se te erizan de solo pensar en ello,lo peor de todo esto,son las personas que te rodean,las que lloran por tu partida,el dolor de perder un ser que vivio en tu espacio,que camino por tus huellas,que sufrio,y que tambien rio,de ellos son las penas.

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  2. AUNQUE LA PROSA Y LOS CUENTOS ME ABURREN, PORQUE OCUPAN MUCHO TIEMPO DE MI ESPIRITU, EL TIEMPO ES POCO PARA VIVIRLO EN JUVENTUD.LO LEI ENTERO Y ME ENTRETUVO TE FELICITO. PERO... ADORO TU POESIA ECLECTICA,SIN TIEMPO,QUE SOPLA BURBUJAS DE ESPACIO SIN PEDIR NADA A CAMBIO, SOLO DAR,AMAR SIN LIMITES,SIN PEDIR ORO. ESTOY LISTA PARA LA VENIDA DEL QUE MENCIONAS, NO LE TEMO,QUIERO VOLAR EN UNA HOJA DE OTOÑO DONDE EXISTAN MAS DE CUATRO DIMENSIONES.............

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  3. GENIAL.
    Veo que andas todavía por aquí, Alex, no encarnado vagando por el astral quizá en la espera de reencarnar. Al menos se te puede seguir leyendo por esta vía. Por favor no encarnes todavía, continúa siendo un espíritu flotante del astral. Sí sé que tu última o penúltima existencia amerita al menos mil vueltas más, mil sexos, formas corporales y vivencias humanas más pero por favor quédate otro rato en este estado mira que apenas emerjas del utero de tu nueva madre, todo lo que sabías incluida la escritura con su metodo (que pucha que cuesta aprehenderlo), se te borrará, aunque claro a ti te va a costar la nada retomarlo y ya darías que hablar a las tías del play-grup donde seguramente te llevó tu última mamá, Lidia. Según sé, a las 3.00 de la madrugada les gusta a los espectros salir a tomar el fresco y darse su vuelta por ahí. Bueno, estás suerte hoy, Alex: ven a mi casa a visitarme, mira que te estoy convidando, es muy raro que se convide así como así a la casa de uno a un fantasma. Tengo de todo aquí para el confort fantasmagórico, sobre todo si es encantador y talentoso, como tú, Alex. Te espero.

    ((((((GENIAL)))))

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  4. Ah sí, casi lo olvido, a proposito de los smashing hazme el favor de saludame a Kurt Cobain si lo vieras, ah sí (casi lo olvido también), y de pasada, preguntale si en efecto fue la Love la que lo incitó....

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