jueves, 30 de julio de 2009

POESIA (de "Sentido")


Roza mi cara.


Acércate
como un susurro.


Invéntame un gesto.


Toca mi cuerpo
casualmente.


Mírame
como solo tú sabes.


Esa es la única clase de poesía
que entiendo.

lunes, 27 de julio de 2009

TOP 10 – PRETTY VACANT / SEX PISTOLS


Tara – tára – tara – tán… Tara – tára – tara – tán… Cómo olvidar la primera vez que escuché a Glen Matlock interpretando ese riff endemoniadamente pegadizo, que a mis doce años, sonaba como algo sacado de otro mundo, un mundo nuevo que se abría ante mis ojos.


Mi padre había viajado a Londres para un simposio de medicina y como hacía habitualmente en esa época, se compró algunos vinilos de música clásica, entre ellos venía como un lunar la bomba titulada “Never mind the bollocks”. Nunca creí el supuesto de que se lo entregaron por error con los otros discos, seguramente el vendedor era un punk obligado a trabajar para el sistema y al ver a ese tipo pomposo y un poco arrogante, tan establishment, decidió protestarle a su manera introduciendo tamaña joya en su compra.


Por supuesto el disco terminó en mis manos, como si fuera una pieza inofensiva de basura. Yo en ese entonces no tenía ningún apego por la música, a mi viejo le encantaba escuchar música “docta” y yo la detestaba, tal vez como una forma más de revelarme hacia él. Mi hermano mayor, Agustín, se dedicaba a los deportes y tenía uno que otro cassette que le habían grabado sus amigotes, pero él escuchaba sólo lo que estuviera de moda para conquistar compañeras de colegio. Su pasión de la entrepierna no alcanzaba a llegar a sus oídos.


En esa época mi vida se podía definir en una sola palabra: aburrimiento. Estaba en un momento en el que todas las cosas que me habían gustado a la fecha (jugar destruyendo cosas, mirar caricaturas locas, etc, etc), ya no me interesaban y por otra parte el mundo “adulto” de relacionarse con el prójimo (incluyendo el sexo opuesto), tratando de parecer amable, civilizado y simpático… me parecía patético. Hasta que llegaron los Pistols y me mostraron una vía de escape.


Escuchaba el disco casi hasta dejarlo rayado. Se acrecentaron los conflictos con mis padres por la bulla infernal y la actitud rebelde. Hasta rompí mi cama saltando sobre ella mientras tocaba una guitarra imaginaria. El LP fue una llave, la madriguera que me condujo al país de las maravillas, lamentablemente esa llave terminó destruida en una ocasión en que lo llevé al colegio. El matón del curso, Sandro Lifangui, lo lanzó como frisbee sobre la cancha de baby-fútbol donde se hizo mil pedazos. Lo hubiera matado a patadas, si no fuera porque era una montaña a la que le bastó un empujón para deshacerse de mí.


Guardé mi odio por ese episodio durante diez años. Cuando ya era un tipo más fornido, adicto a las pesas y las proteínas, conseguí la dirección del idiota (al que no había visto desde primero medio), me puse una camiseta de los Pistols que me había comprado para la ocasión, bebí un litro de cerveza y fui hasta su casa para golpearlo. Al llegar me encontré con una casa extremadamente humilde, de la que salió un tipo gordo, mal vestido y desaseado, que parecía diez años mayor que yo, con una bebé en sus brazos que no paraba de llorar y lo tenía evidentemente molesto. Aunque me quedó mirando como si sospechara algo raro, no me reconoció y yo terminé preguntándole por una dirección falsa. La verdad es que me dio pena el sujeto, la vida ya lo había aporreado bastante... Me di cuenta de que lo importante en verdad no había sido el disco, ni la música, sino el efecto liberador que produjo en mí.


Supongo que tomaste nota de lo siguiente: ¿Habrá sido acaso Sandro Lifangui mi asesino?

martes, 21 de julio de 2009

GRANDES EXITOS


La tarde del veinte de Julio del 2009, era una tarde como cualquier otra, de no ser porque a las siete con once minutos, sin que nadie tuviera la amabilidad de avisarme, me asesinaron... Esta es mi historia.

Para que nos entendamos, lo primero que tengo que advertirte, es que nunca he sido muy estructurado, por lo que si esperas saber detalles técnicos sobre mi muerte, mejor se lo preguntas al tipo que me abrió en dos y luego me cosió mientras estaba tieso sobre una camilla de metal. En cierta forma, ese sujeto tuvo más intimidad física conmigo que cualquiera de mis amantes (que no fueron pocas). Tener un serrucho abriéndote el pecho es bastante más “cercano” que un mordisco en el cuello o un agarrón.
¿Quién me mató? ¿Por qué? Eso es lo que trataré de aclarar contigo en estas publicaciones...
¿Sabes qué pasa cuando uno fallece? Supongo que no si estás leyendo esto. Aunque no estoy autorizado a entregar mucha información respecto a la muerte, lo que te puedo decir es que toda la vida se ve reducida a unas cuantas anécdotas. Algo así como un ranking, un top ten o los grandes éxitos con los momentos claves de nuestra existencia.
Una de mis virtudes o uno de mis más grandes defectos (que son varios), es mi amor por la música. Pienso en mi ex - vida y se me vienen a la cabeza, diversas canciones que me acompañaron en situaciones precisas y fueron para mi una especie de lenguaje mágico. La música siempre ha tenido la capacidad de estimular mi memoria, de aconsejarme como una especie de guía espiritual, transportándome a lugares olvidados y hacia personas que ya no volveré a ver. Aunque muchas veces le dediqué demasiado tiempo y quizá por ella dejé de estar más en contacto con la “realidad”.
¿Se han preguntado como sería la vida sin música? ¿Sin rock? Para que no crean que andaba por ahí meneándome con salsa, cumbia o algo así. Me gustaba escuchar rock, lo necesitaba como si respirara a través de él. Tenía hasta un minicomponente viejo en el baño para oírlo en la ducha o mientras estaba sentado leyendo y en todos esos momentos que uno puede llegar a vivir en un baño (incluido el sexo con la turista española amiga de mi hermana chica, la Coté) y no, no me electrocuté en la tina si es eso lo que estabas pensando. Te puedo contar que lo mío fue mucho más romántico: una puñalada en el corazón, simple y efectiva. Nunca puse mucha atención en la clase de biología, pero es verdad eso que dicen sobre las venas y arterias cardiovasculares, irrigan una increíble cantidad de sangre…

No quiero aburrirte con más detalles de la pérdida que significó para la humanidad mi muerte. Revisa mi breve autobiografía relatada a través de las canciones que se quedaron plasmadas en mí, para bien o para mal, en algunos de los momentos especiales de mi vida. Así tal vez entenderás el por qué de quién fui y por qué estoy perdido en este limbo que algunos llaman más allá, reflexionando sobre cómo terminé aquí.

lunes, 13 de julio de 2009

TE RECUERDO COMO (de "Ideas para escapar de la distancia")


Te recuerdo como:
Un videoclip de mis tiempos felices.
Una nota al pie de página de mi juventud.
Un gol de último minuto
en el campeonato de amor interescolar.
El interludio de mis deberes.
Una dedicatoria grabada con lápiz pasta
dentro de mi piel.
Una interminable prueba de verdadero o falso
examinada con curiosidad febril.
Una novela de misterio a medio leer.
Un volantín encumbrado
en lo más alto del cielo.
El capítulo preferido de la sitcom
sobre mi vida pre-adolescente.
Un coqueteo sutil
en un recreo como cualquier otro.
Un beso explosivo
esperando a que una chispa de amor salte
al colisionar mi mirada con tu mirada.

Te recuerdo como:
Mi surtidora de vacaciones instantáneas.
Mi transporte habitual a otra época;
a caminatas por los cerros
que ahora son coronados
por condominios de concreto,
a tardes de sol
tendido exhausto en el jardín de tu casa,
a paseos en bicicleta con los frenos gastados.
Pedaleando hasta doblegar las piernas.
Forcejeando contra el pedal del tiempo.
Levantando marejadas de pensamientos.

Te recuerdo.
Refrescante como la primavera.
Vestida de sensaciones.
Iluminando con una gran sonrisa
mis ángulos más recónditos.
Blanqueando mis pensamiento con tu presencia.
Así te recuerdo
y pienso en ti desde el olvido.
Como quién piensa en morir:
Mirando fotografías.
Escuchando canciones.
Contando anécdotas.
Abrazando nietos.
Haciendo brindis con la copa llena.
Moderno, anciano y senil.
Lleno de arrugas estiradas,
carcajadas inoportunas
y lágrimas marchitas.
Tendido en un jardín fantasmal
junto a tu recuerdo borroso.
Desamparado pero contento.

jueves, 9 de julio de 2009

EL INVIERNO


Me gusta el invierno.
Los abrigos gruesos
llenos de bolsillos donde guardar anotaciones.
El pasto escarchado.
Las muchachas que en las cafeterías
desnudan sus manos enguantadas
y se sacan la bufanda
exhibiendo sus cuellos pálidos y tibios.
La lluvia lavando las calles,
repintando los tonos de los edificios,
los techos de la casa,
reverdeciendo los árboles.
Mojarse el pelo con la regadera
de la naturaleza.
Saltar sobre las pozas de agua.
Resoplar vapor por las mañanas
y tener la sensación inigualable de seguir vivo
aunque todo se congele.

Me gusta el invierno.
Los vidrios empañados.
Las estufas jugando a imitar el sol.
Las sopaipillas sin pasar.
Las lentejas espesas.
Los caracoles huyendo de su escondite.
La nieve aterrizando en la cabeza de las montañas.
El barro brotando de la tierra.
Los paraguas flotando por las avenidas
como en un gran musical.
Ver pasar a los vehículos saludando
con el limpiaparabrisas.
Dejar que la llovizna
caiga sobre mi cara.

Me gusta el invierno
con sus días de luz breve
como de fotografías en blanco y negro
y sus noches de alas oscuras.
Me gusta volver helado a mi hogar
a poner ollas bajo las goteras
y observarlas durante unos minutos caer.
Darme un baño de tina caliente,
tomarme una sopa para uno,
acostarme mientras el viento golpea la ventana
y sentir el roce ardoroso de tu pierna empijamada
adentro de la cama
como si no hubiera frío suficiente
para aplacar el calor que nos une.

martes, 7 de julio de 2009

LISBOA (de "Dormir, soñar y tal vez morir")


Una vez que hayas conseguido aquellos ansiados millones de pesos
y los tengas entre tus guantes, radiantes como un pedazo de cielo,
hermosos como la cordillera nevada en un día de invierno.
Tomarás el primer taxi que el destino cruce en tu camino
y le pedirás al chofer que te lleve al aeropuerto sin importar el costo.
Le explicarás que quieres llegar lo antes posible, como si en ello se te fuera la vida, 
y le dejarás una propina que será la envidia de sus colegas
y le permitirá volver a su casa en los suburbios
sin necesidad de completar su turno.
En el aeropuerto comprarás un pasaje de ida sin retorno
en el primer avión que salga a la entrañable Lisboa.
En primerísima clase, donde puedas tener grandes sueños cuando te duermas,
beber whisky hasta ahogar todos los temores que lleves como equipaje de mano
allá donde las nubes parezcan mecerte plácidamente hacia un futuro mejor.
Una vez que llegues a la querida Lisboa irás hasta una caja de cambios pequeña,
cambiarás todo el dinero que llevas a Euros y tomarás otro taxi hasta el centro.
Irás a esa tienda de ropa de moda, de la cual no recuerdas el nombre
y te comprarás una tenida nueva de pies a cabeza,
tal vez una camisa estampada a rayas, unos jeans gastados y unas zapatillas de lona
que te hagan parecer menos turista de lo que eres realmente.
Botarás la ropa antigua en un basurero como si fuera una piel vieja
y después alquilarás un auto convertible para viajar al sur con la capota abajo,
a la paradisiaca ciudad de Nazaré, donde el mar se extiende calmo entre los acantilados
y un perfume a emociones en reposo flota en el aire cálido y fresco.
Allá buscarás a Esperanza Mejías, la mujer más bella que has conocido en tu vida
y la invitarás a pasear descalzos por la playa mientras el mar se repliega
como una alfombra inmensa bajo los pies de ambos, demarcando un camino espumoso.
Si ella no te reconoce, dile que eres el adolescente que conoció un verano furtivo
hace siete años y once días. Cántale una estrofa de su canción favorita,
esa que bailaban tomados de la mano en la playa, bajo una gran corona de estrellas.
Y pase lo que pase, no le digas que ahora eres un tipo solitario y aburrido,
que nunca fue el pintor famoso que prometía llegar a ser,
que no hace más que trabajar para seguir alimentando sus miserias
y que cada vez que se acuesta, antes de dormirse, se acuerda de la risa de Esperanza Mejías,
bajo un sol casi en llamas, correteando como brisa marina hasta llenar su boca…
Así que ahora no lo pienses más, no eches un pie atrás como siempre,
prepara la pistola, los guantes y el pasamontañas que guardas hace meses en el ropero
y ve hacia el banco de la esquina, donde te esperan aquellos ansiados millones de pesos,
que harán tu sueño posible y te llevarán a la amada Lisboa, donde la conociste
aquel verano que hizo que todos los otros palidecieran para siempre en tu memoria.
Y si terminas con una bala en el pecho, ten por seguro de que volverás a ella,
sin necesidad de esperar a que la jornada se acabe, sin necesidad de usar la mente
para enhebrar su presencia, porque así es como has imaginado el cielo.
Y si tienes éxito, dentro de un par de días estarás conduciendo camino a Nazaré,
(donde pasaron el último fin de semana antes de despedirse llorando,
donde ella se enamoró del paisaje y decidió quedarse a vivir hasta la muerte)
con la capota del auto abajo, tarareando la canción que te llevará de vuelta
al pasado que nunca pudiste dejar en el pasado,
ya que el mundo una vez en Lisboa, dejó para siempre de ser el mismo.

MAURICIO SMITH

Escritor, Actor y Artista visual
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Diplomado en Psicoplástica (Universidad Católica)
Master en Comunicación y Publicidad (Universidad Complutense de Madrid)
Ingeniero (Universidad Católica de Valparaíso)

Obras:

POESIA
“Sentido” (2007)
“Dormir, soñar y tal vez morir” (2006)
“Ideas para escapar de la distancia” (2004 - 2005)
“Dentelladas” (Textos: 1991-1996, 2003-2004. Composiciones Fotográficas: 2003-2004)

LIBRETOS TEATRO
“La trifecta” (2007)
“¿En qué piensas cuando no quieres pensar?” (2007)
“Reeducando a Rita” (Adaptación, 2006)
“Asesinando a Julio César” (Adaptación, 2006)
“La nota” (Monólogo, 2006)

ACTOR
“¿En qué piensas cuando no quieres pensar?” (Teatro, 2008)
“Reeducando a Rita” (Teatro, 2007)
“Ocho damas y un picaflor” (Teatro, 2007)
“La obra premiada” (Teatro, 2006)
“La nota” (Monólogo teatro, 2006)
“La voz de la tórtola” (Teatro, 2006)
“El zoológico de cristal” (Teatro, 2006)
“El espectador consciente” (Cortometraje, 2004)

CUENTOS
“Sueño oscuro” (2008)
“El animal detrás de la puerta” (2008)
“Sin palabras” (2008)
“La teoría del sentido del humor de Armando” (2008)
“Re-imaginando a James y Antonio” (2008)
“El caso de Helena” (2008)

GUION CINE 
“El peso del tiempo” (Largometraje, 2006)
“Un profundo despertar” (Largometraje, 2002)

CORTOMETRAJES
“El espectador consciente” (Dirección, guión, 2004)
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