martes, 18 de junio de 2013

LA INSISTENCIA


* Dedicado a Horacio Quiroga, quien me visita por estos días.

Ella lo presentía. De alguna u otra forma, él la seguía. La espiaba callado entre las sombras sin acercarse.
Su cara la veía de reojo en la multitud del metro, observándola amparado por el anonimato. Podía ser el sujeto que pasaba a su lado raudo en bicicleta sin que alcanzara a divisarlo bien. Otras veces era la voz al teléfono que no decía nada, llamándola desde un número desconocido.
Las pulsaciones de su corazón solían alertarla cada vez que creían que él estaba próximo a ella.
Quizás una especie de paranoia se apoderaba de a poco de sus nervios y con certeza eso es lo que él pretendería que le pasara. Si es que era él realmente... se decía a sí misma y luego trataba de pensar en otra cosa. Hasta que empezaron los sucesos extraños.
Encontraba en su hogar puertas abiertas que estaba convencida de haber cerrado. El calefón la esperaba con su llama encendida despilfarrando el dinero mientras bailaba, a pesar de que ella juraba haberlo apagado antes de salir. Las cortinas amanecían corridas y desordenadas como si alguien se hubiera envuelto en ellas para esconderse. Hasta la tapa del baño aparecía arriba, dando a la taza el aspecto de una boca abierta y burlona, riéndose de ella y sus manías. Eran detalles que alteraban ese orden definitorio que había creado para su confort y que sólo él osaba desordenar en sus visitas, por el puro gusto de desafiarla.
Quizás tenía una copia de las llaves (una copia de la copia que hace un tiempo le pidió de vuelta enojada y que él arrojó por la ventana del comedor).
Él conocía sus horarios, rutinas y costumbres y peor aún, la conocía bien a ella. Sabía sus aspectos fuertes y débiles. Su esquema de pensar y no pensar. Tanto su ira, como su pasión sanguínea.
Lo más lógico, era imaginar su intromisión cuando el gato maullaba en la cocina durante la madrugada, sin explicación alguna, como si acusara pasos conocidos e invisibles. Al otro día una vieja notita de él aparecía tirada en el piso, caída como por arte de magia desde adentro de un libro de la estantería, donde alguna vez había sido guardada y condenada al olvido.
“Hola tesorito, canjea este cupón por un apretón de aquellos”. Antes podía hacerla sonreír con esa clase de tonterías escritas en un papel corriente que se volvía especial. Antes, antes de que empezara a enloquecer.
El asunto hoy era aún más grave de lo que suponía en un comienzo. Estaba casi segura de haberlo escuchado susurrando palabras amorosas en su oído mientras dormía y de haber sentido sus dedos largos desenredando su cabello con la paciencia de un amante decidido.
Incluso, algunas noches tuvo la sensación de que pasaba su lengua hinchada por el alcohol a través de su cuello, bajando por todo lo largo de su espalda, mientras sus manos se perdían con codicia inhumana en su entrepierna. Entonces se despertaba transpirando, tanto excitada como temerosa y no había nadie en el dormitorio, pero perfectamente podría haber estado ahí aprovechando sus horas de sueño más pesado. Horas que se vieron invadidas por fantasías febriles cada vez más eróticas y angustiantes, en las que su anatomía femenina se llenaba de convulsiones que exigían el ardor de su tacto. Antes, para esa clase de ocasiones, él sí solía resultarle muy útil, hasta que las emociones lo enturbiaron todo.
Hubo un lapso en el que ya se despertaba con frecuencia. Olía su perfume y era capaz de notar algo distinto en el aire, como si éste hubiera sido desplazado por el cuerpo de él al caminar y aún quedaran en las paredes huellas frescas de su sombra. De su figura varonil proyectada por la luna que le servía de guía en la oscuridad.
Tenía que ponerle punto final a esas situaciones incómodas que alteraban su diario vivir.
¿Y si él quería volver con ella? ¿Por qué no era directo y se lo decía? Demasiado fácil tal vez y él no era alguien simple ni menos aún fácil. ¿Y si esas eran otras de sus bromas para llamar su atención?
No creía en las segundas oportunidades, ni en las ventajas del diálogo por sobre la acción. Sólo reforzaba sus razonamientos torcidos a través de las sensaciones que la iban desbordando sin control.
Él era gracioso, es cierto y amoroso en ocasiones, pero su vileza no encajaba dentro de sus perspectivas de un futuro lleno de esplendor. Por más que él le dijera que la amaba, por más que hayan gozado antes de atisbos de felicidad. Por más insistencia que él pusiera.
Sólo ansiaba recuperar su privacidad inmaculada, su independencia, cueste lo que cueste. Y como buena mujer de armas tomar decidió hacer algo drástico al respecto: Enfrentarlo y llegar hasta las últimas consecuencias para que la dejara en paz.
Ubicaba el lugar donde él vivía actualmente y quién sabe lo qué podría pasar al reencontrarse ambos. En una de esas, las tinieblas del rencor eran atravesadas por los rayos inmaculados del deseo al mirarlo otra vez a los ojos. En ese mismo instante lo sabría o mejor dicho, sentiría en su piel la señal indicada, ya sea como una herida que se reabre y supura el veneno acumulado o como un pozo cuyas limpias aguas subterráneas pugnan por salir a la superficie para regar la siembra del mañana. No descartaba tener quizás un poco de sexo, no más que eso, que nunca venía mal para liberar las tensiones acumuladas por la soledad.
Se maquilló con cuidado. Se vistió sutilmente seductora, de tal forma en que luciera bien pero sin que se interpretara su elegancia como una velada propuesta pasional, sino más bien como un gesto de libertad.
Fin de las divagaciones y las dudas.
Una vez arreglada guardó un preservativo en el bolsillo de su vestido. Se puso los guantes de hule amarillo, agarró la pala junto con el hacha y se fue a buscarlo al patio interior, a los pies del nogal donde acabó la última vez que discutieron.
Sería una larga y sudorosa noche, en la que existía la remota posibilidad de que volviera a enamorarse de aquellos huesos prominentes que aún quedaban de él, acompañada por la desgarradora complicidad del silencio.  


FIN

jueves, 3 de enero de 2013

DEFENSA DE SANTIAGO


A los que te dicen Santiasco
los comprendo y los perdono
porque no te conocen
Para conocerte no basta
con tu compañía esporádica
sino que hay que compartir tu lecho
y tantear tus encantos entre las sábanas
Saber que roncas por las noches
pero estás llena de dulzuras inauditas
Y me refiero a ti femeninamente
porque tu nombre a veces engaña
a los que piensan en un caballero de traje gris
que anda apurado constantemente
Eres una viuda alegre y juvenil
a pesar de tus años de juega y quebranto
mantienes dos pechos santos y serenos
a los que llaman Cristóbal y Lucía
Quien haya bebido de sus pezones
y haya visto el valle de tu vientre
desde sus cimas más profundas
no puede quedarse indiferente a ti

Yo te quería desde niño
cuando venía a visitarte
y me dejaba cautivar por tu sensualidad
de mujer de múltiples oficios
Surtidora de lo impensado
Hoy que vivo en tu espalda
entiendo que no te entiendan
Que reclamen por tu nube de tabaco
y tu ir y venir de taco alto
Que te consideren peligrosa
y demasiado ardiente en verano
Hasta se te culpa injustamente por prolífica
por morar entre la pobreza y la riqueza
saturada de hijos que te nombran
Pero quienes te viven
saben que siempre estás disponible
para tomarte esa última copa
para escuchar incluso
a los que no tienen voz
y dar un beso inquieto
cuando menos lo esperas
Para el amor y para el olvido
tendrás 24 horas abiertas tus puertas

Eres una dama agradecida
que ofrece cada día
una interesante conversación
Llena de ánimo para hacer algo nuevo
Tomas de la mano a quien seduces
y lo disfrazas con las ideas más bellas
para ir explorando palmo a palmo tu piel
descifrando la historia de un país
en cada esquina de tus piernas
Hay museos que adornan tus vestidos
Formas de arte que llevas tatuadas
como para subyugar a los más escépticos
Encajes modernos que hacen lucir aún mejor
tu íntima desnudez de ritmo nocturno y desvelado
Yo a veces me dejo guiar
por tus luces de constelaciones caídas a la tierra
Aprendo a hundirme en el pubis de tus parques
y balancear mi corazón de bicicleta
adentro de las arterias que te cubren
Cuántas veces te he sido infiel
y me he ido a vacacionar lejos de ti
pero ahí estás a mi regreso
esperándome impacientemente
Dispuesta a ensayar un renovado paso de baile
para que yo vuelva a morir
entremedio del mar de gente
Ese mar que a veces podrá negarte
pero sabes bien como también aman
esas caderas de cordillera
y tu canto que jamás se cansa.

martes, 31 de julio de 2012

NOW



me han venido a ver mis momentos muertos
me preguntan por qué ya no me acuerdo de ellos como antes
y si es que dejaron  de ser especiales para mí

yo los he amparado en el tiempo
es cierto
pero a veces se comportan
como viudas quejumbrosas
que no paran de hablar sobre cómo eran las cosas antes:
antes de que cambiaran las cosas
antes de que esto o antes de que lo otro
y uno termina participando sin invitación del funeral del presente
mientras teje un chal de pensamientos que nada construyen
y todo por prestarles demasiada atención

por eso hay ocasiones en las que me canso de ellos
y pierdo la paciencia
y saco a patadas al primer beso
empujo por el balcón al orgasmo en la playa
se me cae el cuchillo en la espalda de mi fiesta de graduación
y atropello con mi corazón a la cabalgata al atardecer del año pasado

no es ningún misterio que me gusta lo nuevo
aunque sea reciclando algo que ya está viejo
aunque de vez en cuando baile con ciertos momentos muertos
porque mantienen su estatus
de pequeñas maravillas de reluciente calavera
eso no me convierte en un necrófago
vestido con las ropas sucias y pasadas de moda del ayer

en ese sentido los cigarrillos son ejemplificadores
¿o acaso alguno consumido con o sin placer
y cuya colilla terminó pisoteada en el suelo
ha vuelto alguna vez a pedirle explicaciones
a su dueño?

tengo una pila de momentos muertos
a los les voy a echar miel encima
para después rociarlos con bencina
mientras prendo la chispa del ahora
transformándolos en una pira de momentos muertos
así cuando vuelvan a buscarme para sacarme de aquí
se sientan amenazados con quedar
cada vez más chamuscados por el olvido.



jueves, 19 de julio de 2012

UN HOMBRE SIN TIERRA




“Un hombre sin tierra propia pa cultivar, es como si nunca hubiera venío a este mundo” decía su taita, varios años antes de que existiera la televisión, cuando las lechugas aún crecían verdes como pastos gigantescos y había más de diez variedades de ciruelas distintas que salían sin plantarlas.
“Sírvase otro arrollado huaso, mijo” decía el taita y su mano áspera manchada de barro y sudor revolvía sus cabellos antes de ir a posarse como un cóndor sobre su hombro de niño. El sol parecía quebrar las ventanas y hurguetear en el suelo polvoriento que quedó sepultado en el olvido. Desde ese entonces el tiempo había ganado la partida.
Se sentía viejo y con razón, porque trabajó cada día como bestia por más de siete décadas, pero no estaba vencido como le hacían sentir que estaba, era sólo que él no quería ser parte de la época que corría allá afuera, reconociendo pertenecer a una especie en extinción.
Quizás alguno de los niños venga con sus nietos el fin de semana, era la idea que le andaba rondando siempre. Preparará unas empanadas de pino, tortillas de rescoldo y pan amasado con un pebre con harto ají por si acaso. Aunque cada vez le duelen más los huesos cuando corta leña para el horno de barro y su vista se ha vuelto borrosa.
“Venda pairino. ¡Venda!” le dice la Hildita cuando llega a verlo desde Rengo. Su gordita ahijada aparece más seguido que sus propios hijos. Ellos son como esos aguiluchos que tarde mal y nunca se asoman en la huerta en busca de un ratón. Tal vez a la chiquilla (chiquilla que ya es una señora con tres nietos), le interesa más lo poco que podría heredar, que su salud. Aún así, cuando lo visita le cocina algo especial de lo que le gusta; un poco de charquicán, sopaipillas o algún guiso con harto perejil y no la deja irse si no es con unos cuantos kilos de manzanas, tomates, varios dientes de ajo y la sandia más enorme que tiene, si es que es verano.
“Hay que ser agradecido en esta vida mijo” le enseñó su taita. Que falte la plata es una cosa, pero que nunca falte el sustento para la familia ni las atenciones para las visitas. Su pobre taita una tarde de lluvia se cayó muerto como si nada, con un vaso de vino tinto en la mano, ya ni siquiera se acordaba de cuántos años tenía. El médico les dijo que había sido una falla multisistémica, sin entender cómo podía seguir en pie alguien en su condición, pero a la vez sin cuestionarse mucho al respecto, ya que había visto de todo por esos lares y sabía que la gente a veces terminaba como sus propios animales, laburando hasta la muerte.
“¿En qué andarán estos cabros?” hacía meses que no sabía de ellos. El Manolo era taxista en Cañete y le tincaba que estaba metido en cosas turbias, porque le salió chueco desde chiquitito. El Pedro se había ido al norte a trabajar en la construcción, en algún andamio estaría encaramado, igual como trepaba en los olmos cuando chico. La Juanita desde que se casó y partió Chiloé no se asoma casi nunca, como que a la cabra jamás le gustó su tierra, siendo que ésta no tiene nada de malo. Sacó lo peor del carácter de su abuela Herminia, porque no para de quejarse por las moscas, el olor, el polvo, el aislamiento y cuanta cosa hay.
De todos los niños, sus ojos era el Titito, el más inteligente, el único que quiso estudiar en la capital, pero hasta ahí no más llegó, porque se lo mataron unos futres que iban curados en un auto. Él que era tan bueno, ahora sólo vive en su memoria. Por las noches se preparaba un jarro de ulpo con leche, como los que le gustaban al Titito cuando niño y si sentía el corazón muy triste y ningún brasero era capaz de quitarle ese frío que se siente por dentro, se tomaba un vasito del pajarete que compró hace muchos años en un viaje a Puerto Montt.
“¿Y si se viene con nosotros papito? allá en el bazar está todo limpio y bonito” le dijo una vez la Juanita, como si fuera un pecado que un viejo viviera solo en su casa. El había sabido adaptarse a su soledad, era amigo de los animales que le iban quedando y se pegaba sus escapadas al pueblo casi todos los domingos. No le faltaba qué hacer y hasta había aprendido a cocinar mejor, aunque no le llegaba ni a los talones a su adorada Rosa. Se le iba en collera el milcao, la paila marina y el curanto en olla, porque podía imitar las preparaciones, el cocimiento, pero la mano sureña de la Rosa era irremplazable a la hora de darle ese gusto exquisito a los alimentos y ponerle su picardía amorosa de mujer. Sin embargo, el aún podía devolverle presencia a los recuerdos, reviviendo los sabores del ayer.
Preparaba una cazuela y se le aparecía el Manolo cuando cabro, apurando el último sorbo de la sopa con el zapallo molido, antes de salir disparado a molestar a las gallinas a varillazos o hacer otra maldad que terminaría en castigo seguro.
Las humitas recién sacadas de la olla se juntaban con la ensalada a la chilena y era cosa de ver a la Juanita arrastrando su mantita, explorando las cebollas y los tomates con sus deditos, mirando con atención cómo se abrían las hojas de choclo, para después reírse mientras aplastaba con su cucharita la masa pastosa.
Cuando hay porotos con rienda, el Pedrito se vuelve a comer los fideos con la mano como si fuera su mejor gracia el imitar a un zorzal tragando lombrices. “No se apure tanto mijo... mire que el diablo le va a atraesar la cola pa que se caiga”, les solía decir. Unas guatitas con papas llenaban el corazón y el Titito venía y lo abrazaba con su cuerpo chiquitito, pidiéndole contento al oído que lo dejara ir a sacar unas zanahorias de la huerta para ir a dársela a los conejos nuevitos.
Bastaba un buen caldillo de congrio preparado por mamá Rosa para que todos los cabros se envalentonaran y se quisieran subir arriba de la Ernestina, la pobre vaca que tanta leche les dio a la hora de criarlos y que todos lloraron cuando partió.
Los fantasmas del pasado bailaban a su alrededor y junto a ellos lo visitaba su reina.
“¿Por qué te juiste Rosa antes que yo? ¿El de arriba te quería pa que le prepararas la merienda? mejor ven a acurrucarte aquí conmigo junto al brasero, mientras se calienta la chuchoca y me tomo un vaso de agua ardiente.” No hay árbol que dure mil años y la noche está cada vez más linda, mientras que los días son cada vez más fríos o más calurosos que antes.
“Taitita, no sabe cuánto me acuerdo de usted, siendo que se jué hace tanto tiempo, tenía toda la razón nomás... un hombre sin tierra cultivada en la que morirse tranquilo, es como si nunca hubiera venío a este mundo”.

FIN


martes, 8 de mayo de 2012

BOLERO BRUTAL





Si en tu vida algo has comprendido
de este cariño que nos muerde las entrañas
olvídate de las dudas que para eso no nos conocimos
clávales con amor este cuchillo manchado de sexo
y no me preguntes nunca más por qué
ni intentes saber qué es lo que pasará mañana

mejor vente conmigo a bailar
deja que mis dedos resbalen por tu espalda
encendamos esta pista que es el mundo
hasta que nuestros cuerpos se caigan
encajados adentro del misterio de la muerte
mira que no hay mayor cielo en la tierra
que el de un par de ojos enamorados
cuando al fin se poseen y se encuentran
arrebátate de mí hasta tocar fondo
quedémonos en la más completa desnudez
para bañarnos el uno en el otro
mientras chocamos nuestros huesos

baila conmigo este bolero brutal
desvestido de palabras inútiles
y que nuestros compases cobren vida
y sean como dos lenguas fantasmales
que se abrazan con invencible erotismo
y se asoman hacia afuera
para burlarse de los problemas
de los que no saben y de los que no entienden
lo que un par de cuerpo danzantes
unidos en un beso con sabor a olvido
pueden llegar a romper
mientras se aman.



martes, 24 de abril de 2012

AL HERMANO QUE ME EXTIRPARON MIENTRAS NACIA


El no es como yo
a veces creen que nada le importa
que no hay cosa que lo perturbe
porque en realidad luce tan feliz
que incluso la felicidad llega a confundirse
con la indiferencia
y si no piensa en los problemas de allá afuera
no es por egoísmo según dice
sino porque de su paz y alegría
también dependería la del mundo

está medio loco ¿no crees?
a mi siquiera me extraña que no le interesen
ni los rumores ni la fama
ni las tragedias ni siquiera las catástrofes
sino que ponga más energía
en sentir amor por la tierra y por quienes la habitan
con sus múltiples defectos que saltan a la vista
como si sentir amor fuera algo viable en el tiempo
en vez de un capricho romántico
no lo comprendo
porque él no es como yo
hay veces en que le explico
que debe tener claras sus prioridades
que en términos prácticos las cosas se miden por lo que posees
de lo que eres dueño incluso lo inmaterial
porque sólo con eso se sustenta el mañana
pero no me hace caso
y sale metafóricamente corriendo detrás de unas mariposas
para observar las maravillas que habrían subyacentes en su aleteo

(si por último las atrapara con una red
les pusiera alcohol
las clavara en alfileres
y las coleccionara para algún día
venderlas a un buen precio
o exponerlas en un simposio pagado sobre la naturaleza)

pero no me explico lo tonto que puede llegar a ser
si hasta con las mujeres le he dicho
que hay aparentar que te la juegas por ellas
decirles lo que quieren oír
pues una palabra bien puesta te puede llevar más lejos
que una caricia sin aspiraciones ni promesas de por medio
porque en la sociedad todo se intercambia
tanto así que si te quieren no te quieren por quien seas
sino por lo que ofreces
llámalo estabilidad
llámalo dedicación o horas invertidas
llámalo cariño o seguridad emocional
pero nada es gratis en esta vida
y yo no sé por qué él se ríe
y sigue sin tener cuidado en lo que hace amorosamente
le he dicho que si no estás a la defensiva
te lastiman
que hay que hacerse el fuerte
el jodido de carácter
tomar distancia en vez de dejarse envolver por lo que se siente
y estar preparado para lo que sea
ya que ni siquiera por uno mismo
se debieran meter las manos al fuego
pero él no es como yo
podría decirse que es como medio idiota
o poco serio si queremos llamarlo así
es de los que cierran los ojos cuando besan
de los que no miden sus actos ni cuánto lo comprometen
ni se inquieta por lo que van a creer de él
o de esos a los que les dices inútiles para ofenderlos
y te piden disculpas y te dan las gracias como respuesta

yo no lo entiendo
no sé por qué no tiene miedo ni siquiera de la soledad
siendo que la vejez es una cosa siniestra
si no has conseguido alguien que te cuide
pero no hablemos tan mal de él
mejor les cuento que
yo tengo un sueldo que varios envidian
que me saco la cresta trabajando pero vale la pena
porque algún día tendré toda la tranquilidad que me merezco
porque he batallado por ella
es indiscutible
yo no soy como él
no me interesa ser como un niño despreocupado
al que no le importa caerse y pararse de nuevo
a mí no me gusta caminar sin saber a dónde voy
ni tener que hacer algo antes de explicarme bien de qué se trata
y convencerme de que me conviene
su situación no es la correcta
no es la que corresponde a su edad
yo le he dicho
que así nunca podrá ahorrar lo suficiente
ni tener planes
pero este pelotudo
que va boteando por el mundo
sin creerse atado a un pasado ni a un futuro
cree que aún así
sin proyectos bien calculados ni sacrificios
se puede vivir como uno quiera

¿se imaginan tamaña estupidez?
quizás no esté hablando muy bien de él
quizás no parezcamos hermanos
pero yo sí que soy normal
y si tengo que criticar a alguien lo hago
y si puedo tomar ventaja la tomo
porque
¿quién dijo que para ser victorioso no resulta
primordial tener la actitud del vencedor?
podremos ser hermanos
pero no somos iguales afortunadamente
es verdad que nos peleamos
incluso lo trato a golpes
pero a quien no le darían ganas de patear un poco
a quien  parece no pensar con la cabeza
ni querer hacer algo sensato e importante
con su vida

yo también fui hippie
(muchos años después de los hippies eso sí)
tuve amor libre sin liarme
fiestas que no se acababan
luchas encarnizadas y furiosas por mis ideales del momento
pero una cosa es el amor y las flores
y otra es aguantar que te lleven la contra
y creer que sonriendo y mirándose a los ojos
no hay cosa que no se solucione
¡puras buenas intenciones!
yo sólo soy un hombre corriente
si a mí me pegan me enrabio
y trato de pegar más fuerte de vuelta
no tengo por qué aprender de nadie ni de nada
y si alguien me rechaza es porque no me conoce
porque se equivoca y tiene la culpa de ser así conmigo
y aunque sea una amante es ella quién se lo pierde
porque yo no cedo
tengo principios
soy realista
¿y qué?
no es tú asunto ni el de él
aún así me sigue desconcertando
cuando me interrumpe con su armonía
es como si su falta de intranquilidad me intranquilizara
esa clase de gente debiera estar en manicomios
o sedada por algún programa de televisión
pero así es él
él no es como yo
si hasta no miente
porque siempre actúa desde su verdad
aunque no sea la de la mayoría
como sería más lógico que fuera
si hasta él llora cuando se emociona
¿se lo imaginan?
es débil
pero por otra parte se niega a sumarse
aunque corra el riesgo de no quedar bien con el resto
está contento sin motivos
y rescata lo mejor de las personas
aunque éstas no valgan la pena
¿para qué me pregunto yo?
no tengo ni la más mínima idea
de sus objetivos
me cuesta tanto entenderlo
pero a veces
en ocasiones en las que estoy a oscuras
amparado en su silencio
aunque me lo hayan extirpado
y su presencia sólo sea un sueño inconsciente
me siento tan inmensamente tranquilo
tan triunfador
y agradecido
de por lo menos por un instante
poder ponerme sus huesos de amor incondicional
y ser como él sin que me duela.





jueves, 12 de abril de 2012

IMPERDONABLE



Esa pena que abre tus entrañas
también ha sido mía
es la misma impotencia
que cuando te dicen
que tú no eres
que tú no vales
por un sinfin de argumentos
y más que nada por
resultar

IMPERDONABLE

por tener una historia
con sombras entre las luces
pero al fin y al cabo
una historia común
con un pasado ya vivido
tratado como un estero
al que se le pueden
arrojar cada una de las culpas
como si fueran piedras pesadas
como si vieras el agua
pasar desde afuera
sin haberte bañado en ella
y tuvieras las manos
lo suficientemente secas
para arrojarle piedras

estos brazos se aferraron a ti
aún en medio de los temporales
más cruentos
este corazón ha sido acusado
hasta de lo más inverosímil
pero ahí ha permanecido
como un perro viejo y molido
bajo el alero de tu sombra
estos ojos vieron correr lágrimas
y sufrieron las inclemencias de la sangre
que hierve y estalla con cólera infantil
y derriba lo que con persistencia de artesano
y cariño de labrador
se ha ido reelaborando en el tiempo

cada vez que traté de celebrar
el diálogo del crecer
en conjunto
dijiste que ya era tarde
incluso desde el comienzo
parecía que ya era tarde
cavaste una tumba para cada beso
en tantas ocasiones

¿POR QUE?

maldecir a quien te llora
corromper lo que sientes
sin expresarlo realmente
si no es empañado
por un orgullo gigante
y agresivo
como un monstruo
indomable

¿Qué es más ilógico:
pedir a gritos lo que no se quiere
más que de la boca hacia afuera
o
no ceder ni siquiera una fracción
al elegir entre el todo o nada
en temas que deben ser de dos
o
no ser capaz de perdonar
lo ya vivido
si es que en verdad se ama?

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